La galería Quimera inauguró El ojo en la boca, una exhibición de Pabli Stein (1986) que reúne pinturas, collages en gran formato, una escultura, un video y un gran espejo intervenido.
En el marco de la exhibición, con curaduría de Irene Gelfman, se presentará STEIN, Noche Abierta, un libro bilingüe que aborda una década de la prolífica producción del artista.
Con introducción del crítico de arte Claudio Iglesias, el tomo incluye textos de Eduardo Stupía, Patricia Rizzo, Marcelo Dansey, Santiago Rial Ungaro y Mariana Rodríguez Iglesias.
Con sus pinturas, collages y videos, Stein indaga en la moda y la estética publicitaria, un ámbito vinculado con su propia historia.
El artista hizo sus primeras pinturas entre figurines, tijeras y retazos de telas en el taller de ropa de sus padres. Desde pequeño participó del negocio familiar eligiendo modelos y estampados y hasta diseñó vidrieras del local de ropa de sus abuelos.
Stein vive y trabaja en Buenos Aires. Expuso, entre otros países, en EE.UU.,Canadá, Dinamarca, España, Argentina, Uruguay y Perú.
Su obra integra colecciones privadas en Argentina, Canadá, Chile, España, Estados Unidos, Inglaterra, Perú, Sudáfrica y Uruguay.
Para sus obras, Stein se inspira en imágenes que selecciona en revistas como Vogue, Runway, Love, en afiches de la vía pública y en libros de fotógrafos de moda de Mario Testino y Rei Kawakubo, entre otros.
Pero a Stein no le interesa el glamour de las imágenes sino "la satisfacción del deseo que habita en la publicidad".
Detrás de las múltiples capas de pintura que cubren la imagen inicial, apenas se perciben rastros de ese mundo de la moda: la imagen deviene misterio. En esas pinturas y collages, inspirados en modelos vestidas por diseñadores de alta costura, es posible descubrir otras formas, a veces, mucho más inquietantes.
"En su pintura parece manifestarse, o producirse, un cierto estado de conflicto, de conflagración entre elementos que pugnan por prevalecer unos sobre otros, sin que ninguno aparezca en última instancia como dominante", escribió Eduardo Stupía sobre la obra del artista.
El mecanismo es paradojal: veladas por múltiples capas de pintura, las imágenes iniciales de la moda y la publicidad recuperan la dimensión erótica y sensual.
El color fulgurante o ensombrecido y la ambigüedad de la imagen devienen protagonistas de las composiciones de Stein. Las figuras y formas difusas, en brumas o veladas, emergen sutiles.
"En mis pinturas el velo es más esencial que el objeto velado. En tiempos donde todo se exhibe a los demás, mi intención es recuperar el brillo perdido de lo erótico: la fuerza de lo oculto", señala el artista, quien se reconoce influenciado por Roland Barthes.
Según el filósofo, el encubrimiento forma parte esencial de lo erótico: el lugar más erótico de un cuerpo es aquel "donde la vestimenta se abre" aquella zona de piel que "centellea entre dos piezas".
Stein se nutre también de conceptos clave del filósofo surcoreano Byung-Chul, quien analiza esta idea en La salvación de lo bello. En su libro plantea que lo bello es un escondrijo, donde resulta esencial el ocultamiento.
"La belleza transparente es un oxímoron", considera el autor, para quien la belleza es necesariamente apariencia. "La pornografía como desnudez sin velos ni misterios es la contrafigura de lo bello", señala.
Al velar el cuerpo, Stein lo dota de una nueva potencia no enraizada en lo meramente corporal. Habrá nuevas huellas, gestos que tras los velos devienen asordinados. La voluptuosidad de la piel y de las formas se vuelven rastros, sombras tenues. Hay que acercarse a esos velos. Descubrirlos.
La exhibición estará abierta al público desde el martes 7 de septiembre hasta el viernes 5 de noviembre. En octubre habrá una activación ligada al mundo de la moda.
Para visitarla hay que inscribirse en info@quimeragaleria.com o por DM en @quimeragaleria
